http://www.abc.es/hemeroteca/historico-21-07-2003/abc/CastillaLeon/amaina-la-tormenta-del-metal_196110.html
TEXTO: DIEGO L. GONZÁLEZ FOTO: ICAL
21-7-2003 00:09:02
Protesta de los trabajadores celebrada el 15 de julio ante la delegación de Trabajo
PONFERRADA (LEÓN). El sector metalúrgico de León, que tradicionalmente, ha sido considerado el segundo más importante en la provincia, recupera, poco a poco, la normalidad, tras el notable conflicto laboral vivido en los últimos meses. Han sido catorce días de huelga, repartidos desde mayo, enfrentamientos y manifestaciones, que han ocasionado pérdidas por valor de más de 12 millones de euros, según las valoraciones difundidas por la Federación Leonesa de Empresarios (FELE).
El origen del conflicto fue el bloqueo en la negociación de este convenio colectivo, que aglutina a algo más de 6.000 trabajadores en la provincia de León. UGT y CC.OO plantearon una elevada demanda de incrementos salariales, con el objetivo de asimilar las nóminas de los empleados a los de otras provincias de la Comunidad. De hecho, la primera advertencia de la parte social planteaba que no estaban dispuestos a perder más poder adquisitivo.
Fue la máxima llevada hasta las últimas consecuencias por las organizaciones sindicales. Las respuestas de la patronal resultaron insuficientes, a juicio de los sindicatos, que el 6 de mayo anunciaron la ruptura de los contactos. En aquel momento y después de siete reuniones, la FELE se oponía a aumentar los salarios por encima del 2% e introducir pluses de productividad y rebaja en la jornada laboral.
La cuestión salarial
Al final, el problema quedó limitado a la cuestión salarial y, tras la infructuosa mediación del esforzado jefe territorial de Trabajo de la Junta, Francisco Javier Otazu, el sector metalúrgico estaba abocado a la huelga. Los avances en las ofertas, con la patronal dispuesta a ofrecer un incremento salarial del 4,54%, no fueron suficientes.
La movilización se activó el 20 de mayo, con tres días de huelga consecutivos, en los que se paralizó, casi totalmente, la actividad en el segundo motor de la economía leonesa. La acción se desató con energía, especialmente en la comarca del Bierzo, donde se concentran las más importantes industrias del sector. Compañías como Aceros Roldán, grupos vinculados a la producción de componentes para los parques eólicos como Comonor, El Rubio y LM Glasfiber, el sector automovilístico y los talleres se vieron afectados por la huelga.
La situación llevó al Círculo Empresarial Leonés a plantear que sus asociados sí aceptaban las demandas sindicales, pero tanto UGT como CC.OO. eran reacios a dividir la negociación colectiva.
Hubo manifestaciones por las calles de Ponferrada y los piquetes informativos iniciaron su actividad. La acción de estos grupos no se incrementaría hasta semanas más tarde.
El principal foco de atención fue la fábrica acerera de Roldán en Santo Tomas de las Ollas, al lado de Ponferrada. Allí, además, hacían oir sus voces ante el presidente de la FELE en el Bierzo, Manuel Ángel Fernández Arias, quien ocupa el cargo de jefe de personal en la factoría del grupo Acerinox.
Junio: la situación se recrudece
El máximo responsable de la patronal jugó un papel casi determinante en las negociaciones y a él precisamente achacaron los sindicatos el recrudecimiento de las movilizaciones, durante los últimos días de junio y la primera semana de julio, cuando un centenar de «compañeros del metal» recorrió a pie los casi 110 kilómetros que separan Ponferrada y León, en cuatro días de marcha.
Entretanto, el presidente de la FELE en el Bierzo y los sindicatos se enzarzaron en un cruce de acusaciones que unos y otros interpretaban como provocaciones. Manuel Ángel Fernández Arias pidió el final de las presiones de los piquetes, acusó a los sindicatos de mentir y advirtió que, a causa de la huelga, además de las pérdidas empresariales, los trabajadores verían mermados sus salarios, en algún caso, en más de 500 euros. UGT y CC.OO. culparon al presidente de la patronal del bloqueo en las negociaciones e intensificaron las protestas ante la puerta de su fábrica.
Allí se evidenció, en los últimos días de huelga, la más clara crispación. Los piquetes informativos trataban de impedir la entrada de directivos, técnicos y administrativos de Aceros Roldán. Manuel Ángel Fernández Arias era el principal objetivo de los huelguistas, que llegaron a mantener durante tres horas, dentro del coche, al presidente de la FELE, en lo que él mismo calificó como un «secuestro».
Mientra el clima se enrarecía, se reactivaron los contactos entre patronal y sindicatos, casi en secreto. Fruto de esas conversaciones, y después de 14 días de paro, se logró un principio de acuerdo que contempla incrementos salariales de hasta el 4,75% en los tres años de vigencia del acuerdo colectivo. Este año se aplicará un aumento del 3%, mientras que el próximo ejercicio se pagará el IPC más el 0,75% en 2004 y el IPC más el 1% en 2005.
«Ni ganadores ni perdedores»
El secretario general de la Federación Minerometalúrgica de CC.OO. en León, Alberto González Llamas, asumió que fue una negociación dura, en la que ambas partes han cedido, «pero que ha valido la pena, puesto que se mantiene el poder adquisitivo de los trabajadores y se garantiza una cohesión del colectivo».
Los líderes sindicales leoneses declararon que no «hay ganadores ni perdedores», pero lo cierto es que el sector del metal en la provincia de León aún tardará en recuperarse de los efectos de la huelga tanto por las pérdidas de 12 millones de euros como por el enfrentamiento personal vinculado a las movilizaciones.
Comentario: esta noticia está referida a la conflictividad laboral en el sector del metal. Este sector, a modo de ejemplo de otros, muestra un incremento de productividad en su actividad desarrollada a través de múltiples empresas en la zona de Ponferrada. Esta productividad no siempre se deja sentir en el bolsillo del trabajador, lo que produce insatisfacción laboral. El empresario se enfrenta a un entorno cambiante, al cual se le añaden problemas como el incremento de competencia, el cambio tecnológico, y en este caso, reivindicaciones laborales que incrementan sus costes de producción. Este tema lo relacionaría con el tema 2 dedicado a la productividad y competitividad, y con el tema 13, de programación de la carga productiva teniendo en cuenta las restricciones, en este caso sociales.
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