lunes, 28 de enero de 2008

La meta. Gran libro de gestión empresarial. Eso sí, parece más un libro de texto que una novela, pero es de gran utilidad para ordenar conocimientos.

La Meta es una novela escrita por Eliyahu M. Goldratt. Ésta pretende renovar la visión de gestión empresarial que se tiene en la empresa occidental.

Para lograr este fin el autor nos sitúa en una planta, dirigida por un gestor-director llamado Álex Rogo, la cual tiene problemas graves que arrastra desde hace un tiempo, estos fallos son múltiples tales como: defectos en la fabricación, retrasos en la entrega de pedidos, artículos producidos con bajas calidades, averías en la maquinaria, problemas entre trabajadores y directivos, entre otros muchos problemas. La fábrica de repente recibe órdenes de la sede central de la empresa: si no se resuelven los problemas y la fábrica no se acaba de hacer competitiva, será clausurada en tres meses (90 días).

Aparte de estos problemas en el trabajo, a Álex también se le juntan desavenencias matrimoniales.

Álex se encuentra desesperado porque no ve el modo de salvar esta comprometida situación. Mas la casualidad hace que se encuentre con un viejo profesor suyo de Física, Jonah. Éste, una vez Alex habla con él sobre los problemas de la fábrica, le plantea unas cuestiones clave a nuestro protagonista –Álex- que le hacen cambiar su visión sobre el pensamiento en la dirección de la fábrica (pensamiento común seguido por una mayoría de directores de producción como él) que quizás no sea el más idóneo.

Este viejo profesor, Jonah, no le aclara directamente las dudas de Álex sino que le hace pensar para que así Álex saque sus propias conclusiones.

El primer concepto que cambia es el de productividad: ahora productividad, para Álex, es realizar algo para la consecución de una meta; para ello ahora lo que hace falta es descubrir cuál es la meta de una empresa como en la que él trabaja, y después de deliberar concienzudamente llega a la conclusión de que la meta es ganar dinero. Y por lo tanto, todo aquello que conduzca a ganar dinero es productivo.

También con ayuda de Jonah llega a la conclusión de que las variables que inciden en la meta, o sea, ganar dinero, son: los ingresos (dinero que se logra por las ventas), el inventario (dinero invertido en aquello que se pretende vender), y, gastos de operación (dinero que gasta la empresa para transformar el inventario en ingresos netos).

Después de esta revelación, Álex, junto a su equipo aprenden a trabajar juntos, para llegar a la meta. Álex recurre de nuevo a su antiguo profesor, Jonah, para que lo oriente de nuevo. De esta nueva entrevista saca en claro que altos rendimientos no conducen a la meta, ya que para ello hace falta emplear mucha mano de obra y esto crea mucho inventario. Este hecho nuevamente les aleja de la meta: reducir gastos, ajustar inventario e incrementar ingresos.

Álex vuelve a la fábrica y se lo expone a sus compañeros, pero como se quedan atascados nuevamente, vuelve a acudir a Jonah.

En esta siguiente entrevista, Jonah le explica que hay dos tipos de recursos: Cuellos de botella (su capacidad es menor o igual a la demanda) y, no cuellos de botella (su capacidad es mayor que la demanda).

También le explica que la producción de la fábrica tiene que ser un poquito inferior a la demanda, como previsión ante una situación en la que ésta baje.

Álex y su equipo buscan y encuentran los cuellos de botella en las operaciones de producción, y los reorganizan de modo que conduzcan a aumentar los ingresos. También prescinden de procesar en la fábrica piezas que no sean imprescindibles para el proceso productivo, para ganar capacidad en la planta y concentrarse mejor en sus actividades críticas.

Ponen en funcionamiento un sistema de comunicación para saber cuáles son esas piezas imprescindibles y cuáles no. También para informar a los empleados sobre la situación de la fábrica.

Las cosas empiezan a ir bien, pero todavía tiene que ir mejor, para lo que ponen viejas máquinas a funcionar, y encargan a otras fábricas que realicen algunas de las funciones que en un principio se tenían que realizar en la suya para, de este modo, ayudar a descongestionar los cuellos de botella.
También ponen en funcionamiento un sistema de recompensas e incentivos para aquellos que consigan aumentar la producción, y los empleados se implican y aportan nuevas ideas.

A pesar de este progreso sigue habiendo problemas, y recurren de nuevo a Jonah, que les expone una regla de oro: la capacidad de un no cuello de botella no depende de sí mismo, sino de cualquier otra restricción del sistema. Esto les lleva a supeditar la producción de los no cuellos de botella, a la producción de los cuellos de botella. Para ello deciden actualizar su sistema de comunicaciones.

Una vez completada esta nueva mejora redujeron los problemas con los productos, con los pedidos pendientes, que ya no sufren retrasos y son de mejor calidad, lo cual se refleja en los clientes. Y también redujeron el inventario de la empresa.

Álex contento con todo esto, va a presentar informe a su Jefe, pero este le exige una mejora del 15% en los resultados de la fábrica.

Álex llamará de nuevo a Jonah, el cual les aconseja dividir el tamaño de los lotes por la mitad, lo que se traducirá en un menor cash flow (flujo de caja). De este modo, el tiempo que pasa el material dentro de la empresa será menor, el trabajo tendrá mayor fluidez y será más constante.

De esta manera consiguen la mejora del 15%. Además los clientes están contentos con la calidad de los productos y con la rapidez que se los entregan.

A Álex le llegó la hora de explicar a sus superiores cómo había llegado a estos logros, y lo más difícil, hacer que lo entendieran, ya que el proceso seguido se salía de todas las creencias y formas que se habían venido aplicando hasta ahora. Una vez más tuvo éxito, y le ascienden. Ahora pasa a tener tres fábricas a su cargo.

Ahora la cuestión que se plantea Álex es cómo ser un buen director, cómo organizar estas fábricas. Para ello vuelve a recurrir a Jonah, esperando que le dé respuestas, pero una vez más, lo que hace es orientarle con preguntas clave: ¿Cómo se puede vencer la resistencia al cambio?

Ya se habían cerciorado de que el sistema tradicional no era el más adecuado, lo que implica que hay que cambiar las medidas financieras. También había que conseguir que el departamento de producción fuera un pilar de gran importancia. Para ello, creen que sería muy importante la correcta utilización de la información. Esto les hizo entender que había que reorganizarse, pero no sabían en base a qué hacerlo, hasta que llegan a la conclusión, ambos, de que la meta es un proceso de mejora continua: ganar dinero hoy pero también en el futuro.

Para ello volvieron atrás para recordar qué pasos habían seguido:

  1. Saber cuáles son las limitaciones
  2. Deliberar cómo explotarlas
  3. Supeditar todo lo demás al paso anterior
  4. Elevar las limitaciones
  5. Si éstas se vuelven a repetir volver al paso 1, procurando no provocar otra vez el ciclo

Este equipo ha intentado establecer un orden intrínseco de los hechos, y los científicos demuestran el orden intrínseco de las cosas; la respuesta está en “Sí... Entonces”. Si se da un evento, entonces lógicamente se dará este otro. Es ahora también cuando se percata de porqué Jonah siendo un científico sabía tanto de empresas cuando no había trabajado nunca en ninguna.

Álex tiene que desarrollar este razonamiento, a partir de ahora, como Jonah le había aconsejado, si quiere ser un buen director. Álex tiene que descubrir cuáles son sus instrumentos de dirección. Y llega a las siguientes conclusiones:

Toda organización se creó con vistas a una finalidad, y para lograr ésta es imprescindible que todos sus miembros luchen por ella, codo con codo. Hay que tener muy claro, para la mejora de la organización, cuál es el eslabón más débil.

A partir de aquí, se dio cuenta que su limitación era su política. Y de acuerdo con las conclusiones sacadas, el procedimiento para cambiarla será el siguiente:

  • Descubrirla y saber qué cambiar
  • Hacia qué cambiar
  • Cómo provocar el cambio

Esto se supone debe saberlo cualquier directivo que se precie como tal, y saber hacerlo sólo, sin necesidad de un asesor como Jonah en este caso. Esta es la Conclusión del libro.

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